domingo, 6 de mayo de 2012


Uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.
Uno aprende que el amor no significa acostarse, y una compañía no significa seguridad.
Uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Después de un tiempo uno aprende que si algo es demasiado, puede perjudicar; recuerda que hasta el calorcito del sol quema.
Uno aprende que cada uno debe plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Uno aprende que realmente puede aguantar, que realmente es fuerte, que realmente vale.
Y uno aprende, y aprende con cada día.
Con el tiempo...
aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo...
te das cuenta que casarse solo porque te estas quedando es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.
Con el tiempo...
comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo...
te das cuenta que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo...
aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo...
aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.
Con el tiempo...
te das cuenta que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.
Con el tiempo...
aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas... ante una tumba... ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente... sólo con el tiempo...

J.L Borges

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