Cuando nuestra vida
se pierda en el ocaso
y mi pelo se cubra
de plateadas estrellas
como árboles viejos,
he de tomar tu mano
ajada por el tiempo
y volverán los sueños
que nunca murieron.
Cuando seamos viejos
no temeremos al olvido,
pues estará con nosotros
en los días que resten
los colores de este amor
que aún son intensos.
Cuando se apague la vida
veré el fruto de los hijos
que me diste, aquellos nietos
para prolongar en ellos
la alegría de los nuestros.
Cuando el otoño nos diga
que nuestras hojas cayeron,
seguiremos siendo amantes
no con la pasión primera
y en el tiempo quedará
el recuerdo de tus ojos
con ese brillo picaresco
y tu vestido de novia
en un armario viejo.
se pierda en el ocaso
y mi pelo se cubra
de plateadas estrellas
como árboles viejos,
he de tomar tu mano
ajada por el tiempo
y volverán los sueños
que nunca murieron.
Cuando seamos viejos
no temeremos al olvido,
pues estará con nosotros
en los días que resten
los colores de este amor
que aún son intensos.
Cuando se apague la vida
veré el fruto de los hijos
que me diste, aquellos nietos
para prolongar en ellos
la alegría de los nuestros.
Cuando el otoño nos diga
que nuestras hojas cayeron,
seguiremos siendo amantes
no con la pasión primera
y en el tiempo quedará
el recuerdo de tus ojos
con ese brillo picaresco
y tu vestido de novia
en un armario viejo.

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