miércoles, 4 de julio de 2012

LA LÍRICA MEDIEVAL: POESIA POPULAR.

EL AMOR EN LA POESIA EN LA LIRICA MEDIEVAL . 
Ahora voy a hablar de los poemas de amor , en la historia . Me voy a basar en la lírica medieval que es la mas conocida y en donde se difunden dos poesías destacadas .

POESÍA POPULAR:
JARCHAS Y VILLANCICOS
La poesía popular o tradicional medieval, en general, no tiene un autor reconocido, ha sido creada dentro de una tradición y se difunde oralmente (juglares) y acompañada de música. El público la hacía suya y la "trasladaba" ("tradición" procede de "tradere", "entregar"). Pero si ha llegado hasta nuestros días, ha sido porque, paralelamente a la transmisión oral, también se recogió de forma escrita.
JARCHAS: "Las jarchas mozárabes amatorias son pequeños poemas populares en los que, generalmente, la voz del autor o de la autora es el de una muchacha que les habla de sus experiencias amorosas a sus hermanas o a su madre. Se cree probable que la mayoría de estos textos hayan sido escritos por hombres, aunque la temática y el contenido de los textos requería su redacción en la primera persona de la voz femenina. Sus rasgos más destacados son: la abundancia de exclamaciones, interrogaciones y repeticiones, el uso de un léxico sencillo y de muchos diminutivos, la construcción en versos de arte menor." 
Estos versitos se han conservado escritos como remate de un poema culto escrito en árabe o judío, la moaxaja.
LOS VILLANCICOS, poesía tradicional, anónima y cantada, fue recopilada en el siglo XVI en los Cancioneros. De estructura muy sencilla (villancicos y zéjeles), suele constar de estribillo y glosa. En algunos casos, sólo aparece una de las dos partes.

POESÍA POPULAR: JARCHAS Y VILLANCICOS
Amiguito, decídete,
ven a tomarme,
bésame la boca
apriétame los pechos;
junta ajorca y arracada.
Mi marido está ocupado.
 
***
Caballero, queráisme dejar,
que me dirán mal.
 
¡Oh qué mañanica, mañana ,
la mañana de San Juan,
cuando la niña y el caballero
ambos se iban a bañar!
 
Caballero, queráisme dejar,
que me dirán mal.
 
***
No quiero ser monja, no,
que niña namoradica só.
Dejadme con mi placer,
con mi placer y alegría,
dejadme con mi porfía,
que niña malpenadica só.
 
***
Desde niña me casaron
por amores que no amé:
mal casadita me llamaré.
 
***
¿Agora que sé de amor
me metéis monja?
¡Ay Dios, qué grave cosa!
 
¿Agora que sé de amor
de caballero,
¿agora me metéis monja
en el monasterio?
¡Ay Dios, qué grave cosa!
***
Soy casada y vivo en pena:
¡ojalá fuera soltera!
***
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
***
Queredme bien, caballero,
casada soy, aunque no quiero.
***
¿Por qué me besó Perico,
¿por qué me besó el traidor?
Dijo que en Francia se usaba
y por eso me besaba,
y también porque sanaba
con el beso su dolor.
¿Por qué me besó Perico,
por qué me besó el traidor?
***
Enviárame mi madre
por agua a la fonte fría:
vengo del amor ferida.           
***    

Porque duerme sola el agua
amanece helada.
***
 
Si la noche se hace escura
y tan corto es el camino,
¿cómo no venís amigo?
 
La media noche es pasada
y el que me pena no viene:
mi desdicha lo detiene,
¡qué nascí tan desdichada!
Háceme venir penada
y muéstraseme enemigo.
¿Como no venís amigo?
***
 
Caballero, queráisme dejar,
que me dirán mal.
 
¡Oh qué mañanica, mañana ,
la mañana de San Juan,
cuando la niña y el caballero
ambos se iban a bañar!
 
Caballero, queráisme dejar,
que me dirán mal.
                                                              
 


*** 
¡Ay cadenas de amar,
¡cuán malas sois de quebrar!
 
***
Soltáronse mis cabellos, madre mía.
¡Ay, con qué me los prendería!
 
*** 
Si los delfines
mueren de amores,
¡triste de mí!
¿Qué harán los hombres
que tienen tiernos
los corazones?
¿triste de mí!
¿Qué harán los hombres?
***     
 
Dícenme que el amor no fiere,
ni con fierro ni con palo,
mas a mí muerto me tiene,
la que traigo de la mano.
Dícenme que el amor no fiere,
ni con palo ni con fierro,
mas a mí muerto me tiene.
la que traigo de este dedo.
***
 
No me las enseñes más,
que me matarás.
                              
Estábase la monja
en el monasterio,
sus teticas blancas
de so el velo negro.
Más,
que me matarás.
***
 
Estábame yo en mi estudio
estudiando la lición,
y acordéme de mis amores
no podía estudiar, non.
Por el val que habéis de arar,
el desposado,
por el val que habéis de arar
ya estaba arado.

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